martes, 3 de agosto de 2010

5 Preguntas a Arturo Fernandez


¿Por qué o por quién colgarías el esmoquin?
El esmoquin es un arma de trabajo para mí, así como para el albañil es el mono, y si lo cuelgo pues explícame de qué vivo.
El montaje teatral que diriges y protagonizas, "Esmoquin", te va como anillo al dedo, ¿pensaba en ti Santiago Moncada cuando lo escribió?

Sí, es la segunda vez que estreno con Santiago y pienso que es un autor que escribe magníficamente la alta comedia. Nadie es tan exquisito ni tan elegante como él, porque sus diálogos son inteligentes. Es un autor que me va mucho y yo a él también. En España no existen autores de su altura, es un sastre para el esmoquin.
¿Por qué te gusta tanto hacer de galán?

Porque ha sido una constante y es la trayectoria que he llevado durante toda mi carrera. El problema del galán es que es un primer actor atractivo y punto. Lo importante es elegir a aquellos personajes que van bien a tu forma y a tu manera de trabajar. No es fácil saber llevar un traje en un escenario, como tampoco es fácil, coger una copa, ni sentarse, sobre todo, cuando se está haciendo comedia.
¿Qué hace falta para ser un galán?

Cuando trabajas en una obra que es una comedia necesitas expresividad, flexibilidad, simpatía y encanto, entre otras muchas cosas. Eso no ocurre en cuando interpretas un papel dramático. Para la comedia se requiere un mínimo de presencia en estatura. Ser un galán es algo que no se sabe definir, es la gente quien te cataloga. Pero eso sí, si tu físico no te acompaña no puedes ser un seductor e interpretar papeles que se asocien a ello.
¿Por qué escoges siempre personajes galanes y un poquito sinvergüenzas?

Sí, es el tipo de personaje del que nunca me aparté. Pero es que si yo hiciera de Frankestein sería una gran estafa. Mis personajes siempre han sido muy parecidos porque es lo que el público espera de mí. Si yo saliera con un mono color butano me iba a morir de pena. Pero de una forma u otra mis personajes también han sido siempre perdedores, que es lo que verdaderamente gusta de mis personajes, que son triunfadores en un principio pero van en decadencia después.