lunes, 3 de diciembre de 2012

"Domhan Óptica".2012

En los últimos ocho años, viajamos alredor del Mundo: España, Francia, Italia, Alemania, Argentina, Bolivia, Perú, etc. En el camino conocimos ciudades, culturas, formas diferentes de mirar y entender el arte. Hicimos muy buenos amigos y también aprendimos con quién no conviene compartir tiempo e ilusiones. Hoy, el Colectivo Interferencias, sin dejar de pensar en lo global, proyecta sus ideas de forma local. La edición 2012 de Óptica Festival Xixón se caracteriza por la presentación oficial del "Domhan Ópt ica", un lugar en el que podrás adentrarte para disfrutar de la magia de la "íomhá". El "Domhan Óptica" está protegido por los "Aonáin", seres mitológicos ocultos entre los "crainn",que velan por el bien de los "Táirgeoirí" y los "Déantóir", pobladores del "Domhan Óptica". Experimentación audiovisual, encuentros con creadores, instalaciones, música de un tiempo venidero… Bienvenidos al Domhan Óptica.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Mascaras

Una máscara es una pieza de material, generalmente opaco o traslúcido, usado sobre la cara. El material o materiales de los que puede estar constituida son tela, plástico, petate, yeso, madera, papel , etc... Las máscaras se han utilizado desde la antigüedad con propósitos ceremoniales y prácticos. La palabra «máscara» tiene origen en el masque francés o maschera en italiano o másquera del español. Los posibles antepasados en latín (no clásico) son mascus, masca = «fantasma», y el maskharah árabe = «bufón», «hombre con una máscara».

sábado, 4 de agosto de 2012

Ciudadela de Celestino Solar o «Ciudadela de Capua»

Esta ciudadela, actualmente convertida en un pequeño museo etnográfico, está emplazada en la calle Capua, en la ciudad asturiana de Gijón, muy cerca de la monumental Escalerona de la playa de San Lorenzo. El solar en que se asentó fue adquirido por el industrial Celestino González Solar, un indiano vuelto de Cuba que invirtió en terrenos del ensanche gijonés. La ciudadela se concibió como un próspero negocio gracias al alquiler de pequeñas casas a los obreros que llegaban a Asturias de forma masiva. La Ciudadela de Celestino Solar, también conocida como «Ciudadela de Capua», presenta uno de los modelos de vivienda obrera existente en Asturias. Las ciudadelas fueron habitadas por la clase obrera gijonesa a finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX. En Gijón llegaron a documentarse más de doscientas ciudadelas, siendo la más representativa la de Celestino Solar, que, construida en 1877, estaba formada por 23 casas y permaneció habitada durante más de un siglo. ¿Qué son las ciudadelas? El desarrollo industrial de Gijón comienza a ser un proceso consolidado a partir de 1875. Surgirá entonces el problema de la escasez de vivienda, que fue adquiriendo mayor importancia a medida que avanzaba el siglo XX. Como respuesta a la necesidad de alojamiento de la clase obrera, nació un tipo de vivienda que se extendió por toda Europa e inundó algunas zonas de Gijón, como es el caso del barrio de El Arenal. Se trataba de las ciudadelas, un modelo que agrupaba varias casas dentro de un patio o cercado, sin fachadas a la calle y con retretes colectivos. Estas casas, promovidas por particulares, eran ocupadas en régimen de alquiler por las clases populares. Las condiciones de habitabilidad eran muy deficientes: las casas no tenían agua corriente, alcantarillado, ni luz eléctrica. Además, la baja calidad de los materiales constructivos y la escasa ventilación hacían de la humedad un grave problema que incidía en la propagación de enfermedades respiratorias entre sus habitantes. ¿Quiénes vivían en la Ciudadela de Celestino Solar? Estas casas estaban habitadas por el matrimonio, los hijos, entre dos y cuatro, y los padres de alguno de los cónyuges. El número de mujeres solas, viudas o solteras con hijos era muy alto. En algunos casos, llegaron a compartir un espacio de treinta metros cuadrados hasta once personas. La mayoría de los hombres trabajaban como albañiles, obreros en fábricas y talleres o artesanos. Las mujeres, casadas, viudas y solteras, estaban obligadas a trabajar. El jornal femenino, más que un ingreso extra, era imprescindible; en especial, en los momentos de desempleo de los hombres. ¿Cómo vivían en la Ciudadela de Celestino Solar? La vida de los habitantes de la Ciudadela de Celestino Solar no era fácil, ya que el salario familiar apenas alcanzaba para cubrir las necesidades básicas. Los momentos de asueto eran escasos y el ocio casi inexistente. La Ciudadela de Celestino Solar fue habitada por unas cien personas que compartían cuatro retretes, dos en el patio grande y dos en el pequeño. Todos vivían a la vista de todos y se conocían desde siempre. La solidaridad entre vecinos se manifestaba en los momentos difíciles, aunque también eran frecuentes los conflictos de la vida diaria que surgían, en general, por las labores de limpieza comunes. Nunca hubo agua corriente, ni luz eléctrica. Las mujeres y las niñas hacían varios trayectos al día cargadas con cubos hasta la fuente más cercana, situada donde ahora se encuentra el mercado de San Agustín. A mediados de los años cincuenta, tras las reiteradas protestas de los vecinos, se colocó una fuente en el Patio grande. En la calle Capua hubo un lavadero entre 1889 y 1893, pero después de esta fecha, las mujeres tenían que realizar la colada en el lavadero de Los Campos (Los Campinos) de la calle Alarcón, al que llegaban muchas veces cargadas con baldes enteros de ropa diversa tras una caminata de unos quince minutos. Si el tiempo era favorable, la ropa solía ser secada en los prados próximos. Las compras se hacían en los comercios de ultramarinos de la zona. Se compraba a crédito y se pagaba el día de cobro o en pequeñas cantidades cada semana. La alimentación consistía básicamente en potaje para la comida fuerte. Sólo se consumía carne en el cocido de los domingos. La merienda de los niños consistía en las natas de la leche del día con algo de azúcar, a veces manteca y pan o una onza de chocolate. La forma de vida dentro de la ciudadela evolucionó muy poco desde su creación en 1877 hasta los años sesenta del siglo XX. En este momento, comenzó a ser deshabitada y su población fue trasladándose hacia los nuevos barrios obreros de la ciudad: Pumarín, El Llano o Contrueces. La visita a la Ciudadela La visita se organiza en dos áreas: 1) PATIO PEQUEÑO En él se recrea una parte de las antiguas viviendas a partir de los planos levantados en 1974 por el arquitecto municipal Enrique Álvarez Sala. Se han reconstruido también los aseos correspondientes a este patio. En el interior de las viviendas un audiovisual presenta los testimonios orales de las personas que vivieron en la Ciudadela y ordenadores interactivos nos permiten recorrer la historia de la ciudad durante el período que permaneció habitada. 2) PATIO GRANDE Convertido en plaza con la creación de una zona ajardinada, conserva los muros maestros de las antiguas viviendas, restos del suelo original de las cocinas de las casas, las aceras y el cierre de la antigua ciudadela. FUENTES: Página web del Ayuntamiento de Gijón; Nuria Vila Álvarez, Un patio gijonés. La ciudadela de Celestino González Solar (1877-1977), edit. Ayuntamiento de Gijón, 2007.

martes, 3 de julio de 2012

en la xxv semana negra de gijon

Hoy 2 de julio se presentó oficialmente la 25 Semana Negra de Gijón que comienza el próximo viernes, en una reunión informal, como es el estilo del festival, con la presencia de la Consejera de Cultura del Principado de Asturias, Ana González, la alcaldesa de Gijón Carmen Moriyón y los responsables del festival José Luis Paraja, Ángel de la Calle y Paco Taibo

lunes, 4 de junio de 2012

Granada recupera al olvidado pintor Gómez-Moreno

uando dejó la pintura, con 73 años, se sintió aliviado. "Los pinceles se me hacían lanzas", se lamentaba Manuel Gómez-Moreno González (1834-1918), artista granadino siempre preocupado por las necesidades de su numerosa prole y desengañado por un ambiente que le impidió desarrollar como hubiera deseado su obra, condicionada a encargos de retratos y escenas costumbristas. Ahora, su ciudad salda la deuda que tiene con él con una exposición de 74 de sus cuadros, que pueden contemplarse en el palacio de los Condes de Gabia hasta el 16 de septiembre.

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿“Marranada”

¿“Marranada” o expresión artística? La mayoría de los Ayuntamientos españoles optan por lo primero a la hora de calificar la obra de los grafiteros: pintadas callejeras que se realizan sin permiso y que suponen un gasto de hasta millones de euros cada año en concepto de limpieza para la Administración local. Sólo algunos de ellos organizan cada año certámenes que permiten adornar algunas de las paredes más descuidadas de las ciudades y que sirven para que los escritorespuedan desarrollar su talento. El diccionario de la Real Academia Española define los grafitis como letreros o dibujos generalmente agresivos y de protesta, trazados sobre una pared. “Hay muchos puntos de vista distintos entre los grafiteros”, explica Quak, firma tras la que se esconde Guillermo, madrileño de 24 años que reconoce que lleva “bastante tiempo sin pintar”. Hay “desde los que se sienten atraídos por el riesgo de ser pilladosy lo que quieren es ver su nombre por toda la ciudad, hasta los que aspiran a pintar cosas más grandes”. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, es de los que considera la disciplina una “falsa expresión artística”, como él mismo dijo en octubre de 2007. Sin embargo, el regidor tuvo que rectificar posteriormente al entregar el premio Jóvenes Creadores al grafitero Asier Vera. Aparte de esa iniciativa, en la capital no existe ningún lugar autorizado para pintar, según recoge la recientemente aprobada ordenanza de limpieza de los espacios públicos -de febrero de este año- y confirman fuentes municipales. Las multas en Madrid, cuya normativa no distingue “pintadas, grafitis e inscripciones en […] cualquier elemento integrante de la ciudad”, van de los 300 euros en los distritos periféricos a los 600 en el centro. “La mayoría de los casos son de 600 euros”, explica un portavoz del Ayuntamiento. La ordenanza establece, sin embargo, multas “de 300 a 3.000 euros” y, en caso de reiteración, “de 600 a 6.000 euros”. En Barcelona, pueden llegar a los 750 euros, en caso de infracciones leves, o a los 3.000, cuando el dibujo se haya realizado “sobre monumentos o edificios catalogados o protegidos”. “Atrasados” “El principal problema es la gente que hace marranadas”, indica una portavoz del Ayuntamiento de Bilbao, es decir, “los que pintan bancos, jardineras, etc.” Quak explica que para llegar a ser alguien es necesario empezar desde abajo, “firmando la calle y haciendo cosas feas, cutres y rápidas”. En la ciudad vasca, donde sí se han dispuesto paredes y muros “en los que se ha visto oportunidad” para que los artistas los decorasen, las multas por “realizar pintadas en lugares no permitidos” van de los 1.500 a los 3.000. “Estamos un poco atrasados en comparación con el resto de Europa”, asegura Quak, que considera que en España “no se puede vivir del grafiti”. Todo lo contrario que en Londres, por ejemplo, donde “los diseños de Banksy se exponen en galerías de arte”. El joven no cree, sin embargo, que se trate de una situación habitual, sino de casos aislados. “No sé si vivirán de ello o no; yo no conozco a nadie que lo haga”, admite. “Hay pocos sitios para pintar”, asegura Quak, preguntado por si existen suficientes espacios habilitados para que ese desarrollo artístico pueda producirse. Él, que empezó en el mundo del graffiti a los 16 años, explica que ha “tenido algunos marrones, pero multas, nunca”. E insiste en que hay gente que “lo prueba, empieza a pintar sin permiso y le encanta. Pero, después, muchos no piensan en dedicarse a ello y lo dejan”. “Algunos se estancan; otros muchos evolucionan y se pasan a tatuar. Y algunos se convierten en artistas y consiguen que sus obras se expongan en museos”, concluye