viernes, 1 de abril de 2016

El Santander prepara un ajuste de empleo con el cierre de 450 sucursales este año en España




Los responsables del Banco Santander quieren mejorar la rentabilidad de la entidad, junto a su eficiencia, y uno de los medios elegidos para ello es adelgazar su red física de oficinas para apostar por una mayor transformación digital, un camino que también han emprendido sus principales competidores. De momento, el grupo que preside Ana Botín anunció este jueves a los sindicatos que este año cerrará 450 oficinas en España, lo que conllevará un ajuste en una plantilla que cuenta con 24.216 empleados.
No obstante, buena parte de las oficinas afectadas (el 13% de las 3.467 que dispone en España) son de tamaño reducido. En concreto, tres de cada cuatro (el 72%) tienen un máximo de tres empleados. La idea es transferir luego su negocio a sucursales mayores, puesto que el planteamiento de la entidad es seguir presente en las mismas localidades españoles que en la actualidad, un total de 2.000.
Pendiente de lo que pueda suceder en ese próximo encuentro, el banco apostaría en principio por un plan que combine las bajas incentivadas con las prejubilaciones, a fin de evitar con ello tener que llegar a formalizar un ERE. Para las primeras podría ofrecer hasta 52 días de sueldo por año trabajado con el tope legal de mensualidades, mientras que los segundos podrían conservar entre un 70% y un 80% de su salario. Ya tuvo que realizar una medida parecida a finales de 2012 tras su fusión con Banif.
Reconvertir otro millar de oficinas
El proyecto del Santander pasa por reconvertir otras 350 oficinas al año hasta 2018, haciéndolas más grandes –serían una especie de ‘macrosucursales’-, lo que supondrían casi un millar en tres años. Dispondrían de alrededor de ocho empleados especializados en distintos servicios, desde banca privada hasta asesoramiento financiero a empresas.
También incluye el plan una reducción de sus servicios centrales en la ciudad financiera de Boadilla (Madrid), «con la eliminación de las funciones que no aportan valor añadido a los países».
En principio, todas estas actuaciones están limitadas a su presencia en España, un mercado que proporciona al Santander un 12% de su beneficio anual (5.966 millones de euros en 2015m un 3% más que el curso anterior). El mensaje trasladado por los directivos del banco a los sindicatos, y puesto en boca del consejero delegado del banco, José Antonio Álvarez, es que la entidad va a “afrontar” a partir de ahora “una etapa de grandes cambios”, aunque apenas ha entrado en detalles a ese respecto.