lunes, 1 de agosto de 2016

«Si se mantienen los recortes al FICX estamos muertos»

«El modelo del Festival Internacional de Cine de Gijón funciona. Decir lo contrario es mentir impunemente y con todas las letras». Así de tajante es Nacho Carballo, el director desde hace cuatro ediciones de la que está considerada una de las principales actividades culturales de la ciudad. Una cita, que cumplirá este diciembre, del 19 al 26 en que está programada la nueva convocatoria, 54 años y que, según él, «pudieran ser la última». La causa, la merma «histórica e indecente de apoyos institucionales, que se traducirá en reducción de apoyos económicos».
«Si se mantienen los recortes al FICX estamos muertos, porque, con la mala imagen que están dando los políticos sobre el certamen, quién del territorio privado va a queremos ayudar. Nadie va a querer asociarse con un festival que ciertas personas, que deberían dimitir, aseguran que es solo un sarao del que se avergüenzan los gijoneses». Habla así el director del certamen dando por hecho que en la actual situación la esencia del Festival entra en fase terminal. «Estamos entre los mejores, pero perder esa posición es tan sencillo, como que otro venga a ocupar nuestro puesto y entonces no habrá marcha atrás».
Está convencido Carballo que lo que está ocurriendo es «una vendetta personal». Una «venganza con planes políticos» contra él, que le tiene «indignado». Asegura que no tiene problema en marcharse «si eso es lo que quieren. No tengo nada que perder. Se que no estaré el año que viene, pero lo único que quiero es salvar el Festival de Cine. Me gustaría irme como un señor, pero no me están dejando».

Entre los asuntos que más le preocupan con vistas a la edición que viene es cómo pudiera afectar la pérdida de los Cines Centro a los públicos. La merma de recursos, ya que el FICX contará en diciembre con 800.000 euros para sacar adelante los diez días de cine, impide, al menos, en un principio, alquilar esas cinco salas, en las que todos los días se formaban interminables colas de espectadores. «Lucharé por ellas hasta el final, porque si a la falta de presupuesto le añades la falta de públicos y esa se daría, seguro, si cerramos las salas del centro urbano, estamos realmente perdidos».